
Las llaves de Manuel
Imagina esta escena.
Manuel se jubila el viernes.
Lleva veintiocho años en aquella fábrica. Tiene una taquilla que cierra a la tercera y una libreta que debió de ser azul antes de conocer la grasa.
Todo el mundo le dice lo mismo:
«Ahora, a descansar».
Él sonríe. Dice que sí. Que ya va siendo hora.
El martes hay una #auditoría. Cuando sale el tema del #relevo, el director lo tiene claro:
«Está cubierto. El nuevo empieza el lunes».
- Contrato preparado.
- Ropa pedida.
- Formación prevista.
Todo en marcha.
Durante la visita, alguien le recuerda a Manuel que deje las llaves de la taquilla y del taller antes de irse.
«Sí, hombre. Si no me voy a llevar la fábrica».
Se ríen.
Manuel también.
Un rato después, junto a una máquina, saca la libreta. Busca una página doblada. Señala una anotación y explica por qué aquel ajuste se hace de una manera y no de otra.
No da una clase.
Cuenta un martes de hace años en el que estuvieron hasta las tantas intentando entender qué fallaba.
Después pasa otra hoja.
Y aparece otro martes.
La libreta está llena de días que a la empresa le costaron dinero y a él, horas de sueño.
El auditor le pregunta si ha podido repasar esas notas con quien le sustituirá.
«No. Yo termino el viernes. Él entra el lunes».
Dos días de distancia.
Veintiocho años en medio.
«¿Y qué vas a hacer con la libreta?».
Manuel la cierra. Le pasa la mano por la tapa.
«Llevármela, supongo. Nadie me la ha pedido».
Luego se ríe otra vez.
«Las llaves sí. Esas ya me las han pedido tres veces».
Mira.
La empresa le ha preparado una comida. Le van a regalar un reloj. El director ha reservado el restaurante personalmente.
Le tienen cariño.
Y, aun así, han organizado su #despedida con más cuidado que el traspaso de lo que sabe.
Eso es lo que me interesa de esta escena.
Puedes apreciar mucho a una persona y dedicar muy poco tiempo a entender lo que aporta.
Puedes llevar años llamándola «imprescindible» y organizar su salida como si bastara con ocupar su taquilla.
Luego llega alguien nuevo. Con ganas. Con formación. Con derecho a empezar sin tener que tropezar con todos los martes que Manuel ya resolvió.
Pero la libreta se ha ido a casa.
El #conocimiento también necesita tiempo para pasar de unas manos a otras.
Y alguien que se siente a preguntar.
Piensa en esa persona de tu #equipo a la que llamáis cuando nadie sabe qué hacer.
¿Cuándo fue la última vez que alguien se sentó con ella sin tener una urgencia?
Carlos
P. D. Hay una razón por la que acabé estudiando #personas después de tantos años auditando sistemas. Te la cuento aquí:
https://www.ekadeauditores.com/carlos-lopez/
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