
El premio por hacerlo bien: más trabajo.
Piensa en quién acaba resolviendo las urgencias de tu empresa.
Si la siguiente también va a esa persona porque «con ella sabes que sale», conviene mirar qué estás construyendo.
Puede que estés premiando su capacidad con más trabajo.
Y enseñando al resto que esperar tiene menos coste que dar un paso al frente.
Después llega la pregunta: ¿por qué ya no propone nada?
Antes de hablar de actitud, yo miraría tres cosas:
Qué carga asume.
Qué puede decidir.
Qué cambia para ella cuando se implica.
La iniciativa necesita algo más que una petición de dirección.
Eso forma parte del trabajo que abordo: entender qué favorece el compromiso y qué lo está poniendo difícil.
Carlos López Iglesias
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